27 octubre 2005

la verdá

"Y la sal me besaba la cara.
Las olas repetían
mis palabras atadas al recuerdo:
cuanto tiempo ha pasado,
cuanto tiempo..."
Gijón, 8 de abril de 2005

S. me pregunta que si todavia no he encontrado la verdad.

La Verdad no se encuentra en la vida. Creo que se encontrará en la Muerte. No entendería la Vida sin buscar la Verdad. La verdad: no sé si puedo soportarla. Si la encontrase probablemente me moriría, o al revés?

La Muerte es la única certeza.

"Lo importante es la lucidez"

N.V.

"Lo imporante es la verdá"

Nacho Vegas

M.L.

"Ah! Que le temps vienne

Où les cœurs se gèlent"

Arthur Rimbaud

M.L.

Si la verdad, con su lengua de hielo,

dicta sentencia contra mi Razón,

no es la verdad entonces lo que anhelo

sino el engaño de mi corazón

M.L.

23 octubre 2005

perros

L dice: "Yo fui perro en otra vida"
achachila dice: "Yo en esta"

lamentablemente, esa es la conversación más coherente que he mantenido con ella.

los perros del barrio se ponen nerviosos cuando cesa la lluvia y aparece la luna.
yo estoy escuchando a Hank Williams, a un tal Woody Guthrie y a mi querido L. Cohen:
otra jauría de perros solitarios que aullan en la madrugada.

y achachilas también eran los perros que gemían en el altiplano, arrastrando el hocico tras un resto de pollo "a la broaster".

la red esta plagada de ladridos; de ciudadanos solitarios que apenas se comunican por el día, pero le cantan a la misma luna al caer la noche.
da igual que sea en Madrid, en Amsterdam o en Dhaka. estamos todos solos. todos pensamos en alguien que no esta; que se fue, o a quien dejamos. quizas en alguien con quien nunca estuvimos o alguien con quien nunca estaremos.

"Cuando la noche se llena de luces
en la ciudad del adiós,
y los perros de nadie se cubren
con botellas de alcohol,
igual que ayer, me pregunto
que voy a hacer yo en este
mundo."

Bs.As., agosto 2001













22 octubre 2005

to leave it behind


21 octubre 2005

chucho malherido

NACHO VEGAS - Chucho malherido

Comencé al amanecer
y seguí así hasta que el sol huyó.
Días después, aún no sé
si conseguí escribir una canción de amor.
Regresé al hogar,
dije: "Madre, ¿ha acabado la guerra?"
"No, hijo, no, y seguirá
mucho después de que mueras."
Creí haberme encontrado
y estaba aún más perdido.
Comencé a cojear cual chucho malherido.
Y atenté contra ti,
traicioné a mi familia.
Fui un periódico con
sólo malas noticias.
Jamás te culparía,
yo también me hubiera ido.
¿Por qué no abandonar
a un chucho malherido?
Así que fui a mi iglesia a rezar.
Le pregunté a San Alfaro:
"¿Hay algo que pueda hacer
para purgar mis pecados?"
Él tuvo a bien responderme
con el más bello ladrido
que jamás oyó perruzo malherido.
Y quiero que sepas
que no es la mala vida
la que me mata.
Que no, que es la vida entera.
Toda, toda, toda ella.
Y el día de mi funeral,
si acuden mis amantes,
diles que por una vez
se pongan algo elegante.
Que un mínimo decoro
es lo único que pido
para el triste final del chucho malherido.
Y si dejo deudas di que
las anoten en la arena.
La marea sabrá
liquidar todas ellas.
Me tomaron por humano,
qué más da, si el olvido
no entiende de hombres ni de chuchos malheridos.
Los años pasarán,
tú me habrás olvidado.
Aunque si fuera por mí,
ojalá de vez en cuando
recuerdes lo muchísimo
que en vida te ha querido
cierto chucho torpe, tonto y malherido.
Porque él te ha querido.
Sí, él te ha querido.
¡Él te ha querido!

18 octubre 2005

Las encinas descansan bajo un cielo amarillo
que refleja las luces del Madrid de los parias.