anoche fuimos a un garito en el que ponian musica moderna.
seguramente podría habérmelo pasado bien, a pesar de la gente, a pesar del sudor.
si hubiera dejado de lado mis pensamientos. si esa corteza no me aislara de las voces y de los cuerpos.
estariamos hablando de un hombre joven, de unos treinta años, soltero.
con las manías normales de un hombre joven de su tiempo,
que ocupa la mayor parte de sus energías en el trabajo.
un tipo serio, algo retraido, lo normal para un ingeniero.
si miraramos
a través de ese halo de melancolía
-que podria hasta gustar,
que podria transformarse en halo de misterio-
hallaríamos
unos ojos hundidos en el cráneo,
perdidos,
clavados en un hipotético recuerdo...
ya me he ido.